Desde Ayuda a Venezolanos e Inmigrantes (AVI) alzamos con urgencia y firmeza nuestra voz para expresar nuestra profunda preocupación por las recientes restricciones migratorias anunciadas por la Casa Blanca, así como por otras políticas adoptadas en diferentes países de la región, que afectan de manera desproporcionada a la comunidad migrante venezolana.
Comprendemos plenamente el derecho soberano de cada nación a establecer sus propias políticas de inmigración y seguridad. Sin embargo, como organización que apoya a miles de desplazados forzosos, no podemos permanecer callados ante el impacto que estas medidas tienen en una población que, en su mayoría, ha huido de una devastadora crisis política, económica y humanitaria.
Venezuela se enfrenta a una compleja emergencia que ha obligado a cerca de nueve millones de personas a abandonar su país en busca de protección, lo que ya se considera la segunda mayor crisis de desplazamiento del mundo, causada no por una guerra convencional, sino por un proceso sistemático de destrucción institucional impulsado por un régimen autoritario que, durante más de 25 años, ha socavado los derechos fundamentales, la democracia y la calidad de vida de su pueblo.
La reciente orden ejecutiva que restringe la entrada en Estados Unidos, incluida la suspensión de los visados B1/B2, F, M y J para ciudadanos de varios países -entre ellos Venezuela-, es una medida que, aunque no se dirige exclusivamente a nuestra nación, afecta a miles de venezolanos que buscan oportunidades legales y seguras de reunirse con sus familias, estudiar, trabajar o emprender negocios.
En VIA, nos oponemos firmemente a la eliminación de programas como el de libertad condicional humanitaria (CHNV), el TPS u otros mecanismos reconocidos por el sistema de inmigración estadounidense que proporcionan protección temporal a las personas que realmente cumplen los requisitos. Estos programas representan un camino ordenado, seguro y humano que debe reforzarse, no cancelarse. Asimismo, condenamos la criminalización y estigmatización colectiva promovida en algunos discursos y decisiones políticas. Rechazamos que se utilicen las fechorías de una minoría para empañar la dignidad de una comunidad inmigrante, la inmensa mayoría de la cual es trabajadora, respeta la ley y tiene el firme deseo de contribuir positivamente a sus países de acogida. Generalizar, estigmatizar y cerrar puertas sólo alimenta la xenofobia, la exclusión y el sufrimiento.
La reciente declaración del gobierno estadounidense sobre la falta de cooperación del régimen venezolano en los procesos de verificación de identidad refleja la realidad del profundo abandono institucional que sufren los venezolanos. Obtener un pasaporte válido o documentos oficiales en Venezuela o desde el extranjero es un proceso muy complicado, especialmente desde Estados Unidos, donde no tenemos embajada ni consulado. Esto agrava la vulnerabilidad de nuestra población. En estas condiciones, la opción de la deportación voluntaria o la autodeportación a un tercer país no es viable para los inmigrantes que, a pesar de disponer de recursos, carecen de un documento de identificación o de un permiso de salvoconducto que les permita viajar.
En VIA estamos decididos a no perder el foco: el origen de esta crisis es la represión, el autoritarismo, la corrupción y la negligencia sistemática de quienes han usurpado el poder en Venezuela, y ellos son los responsables directos del éxodo y la desesperación de millones de nuestros compatriotas. No olvidaremos este hecho. Tampoco permitiremos que se normalice el sufrimiento de nuestro pueblo.
Instamos a las autoridades de los países receptores a que adopten un enfoque más humano y contextualizado del fenómeno migratorio venezolano. Reiteramos a la comunidad internacional la necesidad de redoblar los esfuerzos para abordar esta crisis de forma global y corresponsable. Y a nuestros hermanos y hermanas venezolanos, dentro y fuera del país, les reafirmamos que en VIA siempre encontrarán una voz que los defienda, una mano que los apoye y una organización que cree firmemente en su dignidad, en su resiliencia y en su derecho a una vida segura, legal y justa.
Ayuda a Venezolanos e Inmigrantes, Inc.
18 de junio de 2025